Amazonia, Biodiversidad y Riesgos para Conservación de las Espécies
Foto: AleCasagrande - Nasua nasua
La Amazonia está constituida
por una gran diversidad biológica de plantas, animales y microorganismos,
siendo considerado megadiverso (BATES, 2001). Estudios recientes indican que
alberga al menos 40,000 especies de plantas, 427 mamíferos, 1,294 aves, 378
reptiles, 427 anfibios, alrededor de 3,000 especies de peces (RYLANDS et al.,
2002), y estimaciones conservadoras. , alrededor de 2.5 millones de especies de
artrópodos (ALBAGLI, 2001). Las comunidades de plantas y animales no homogéneas
lo convierten en un mosaico de distintas áreas de endemismo separadas por
grandes ríos, cada una con sus propias biotas y relaciones evolutivas.
En el caso de la
herpetofauna en la cuenca del Amazonas, esta se considera la más diversa del
mundo (Duellman, 1978). La lista de reptiles y anfibios, publicada por la
Sociedad Brasileña de Herpetología (SBH; 2016), actualmente describe 1080
especies de anfibios y 773 reptiles, para todo el territorio brasileño. La
Amazonía brasileña contribuye significativamente a esta gran riqueza, con más
de 271 especies de reptiles registradas (AVILA-PIRES et al., 2007) y 232
especies de anfibios (DUELLMAN, 1999).
Sin embargo, estos números
pueden estar muy por debajo de la realidad de este gran bioma, donde año tras
año se describen nuevas especies (COSTA & BÉRNILS, 2015; Segalla et al.,
2016). En el caso de los anfibios, por ejemplo, varios géneros presentan
problemas taxonómicos, lo que contribuye a la incertidumbre de este número
total (AVILA-PIRES et al., 2007). Los trabajos de inventario de especies
todavía son bastante necesarios debido a las diversas regiones que siguen
siendo pobres. o ninguna muestra (ÁVILA-PIRES, 1995; AZEVEDO-RAMOS &
GALLATI, 2001; VOGT et al., 2001). Las regiones con intensa actividad antrópica
y degradación de hábitats naturales como los estados amazónicos (VANZOLINI,
1986; BERNARDE, 2007), hacen que esta necesidad sea más urgente (VOGT et al.,
2001).
Para los mamíferos, la
distribución de la riqueza es muy heterogénea (CEBALLOS et al., 2005), ya que
para otros grupos el Neotrópico es la región zoogeográfica con el mayor número
de especies (COLE et al., 1994), siendo la mastofauna brasileña compuesta
aproximadamente 701 especies (PAGLIA et al., 2012), distribuidas en 243
géneros, 50 familias y 12 órdenes, que caracterizan a Brasil como la región con
el mayor número de especies de mamíferos en el planeta (Wilson y Reeder, 2005). (
Además de tener la mayor
cantidad de especies, Brasil es uno de los países que tiene la mayor cantidad
de especies endémicas, con un total de 231, especialmente primates y roedores
(FONSECA et al., 1996; LEWINSOHN, 2005; LEWINSOHN & PRADO, 2005). En este
contexto, la Amazonía brasileña destaca por registrar 399 especies de
mamíferos: seis artiodactilos, 16 carnívoros, un cetáceo, 146 murciélagos, seis
cingulatos, cuatro peludos, 27 marsupiales, un lagomorfo, un perisodactilo, 92
primatas, 93 roedores y uno sirena (PAGLIA et al., 2012). El Amazonas tiene la
mayor diversidad de murciélagos y primates en Brasil.
En lo que respecta a las
aves, el Amazonas se destaca con la mayor diversidad de aves del mundo, con
alrededor de 1.300 especies de aves, 265 de las cuales son endémicas, es decir,
solo se encuentran en el Amazonas (MITTERMEIER et al 2003; VALE et al 2008;
AHORRE BRASIL, 2018). Sin embargo, la gran cantidad de especies descritas para
este bioma todavía no corresponde a su diversidad real (DE LUCA et al 2009).
Incluso hoy en día hay pocos lugares en el Amazonas que presenten listas
completas y detalladas de ocurrencia de aves (SILVA et al. 2005). Además, solo
recientemente algunas especies han sido descritas científicamente y muchas
están en proceso de descripción (TOBIAS et al., 2008). Por lo tanto, el número
correcto de especies de aves amazónicas debería ser mayor que la clasificación
actual y es probable que aumente en el futuro.
Foto: AleCasagrande - Ramphastos sp.)
El patrón de distribución de
las aves amazónicas es otro hecho impresionante. La rica avifauna amazónica no
está distribuida homogéneamente en el bioma, ya que la región es un mosaico de
diferentes tipologías de fitofisiognomías y áreas endémicas distintas separadas
por los ríos principales (RIBAS et al., 2012). Esto significa que hay especies
de aves que se producen solo en regiones claramente delimitadas, llamadas áreas
endémicas (SILVA et al., 2012).
Sin embargo, uno de los
mayores desafíos que enfrenta este bioma hoy en día es la conservación de
especies en un ambiente que sufre constantemente los impactos causados por la
acción antrópica (LAPS et al., 2003, CASAGRANDE, 2015). En general, la pérdida
de hábitat causada por la destrucción o alteración de los entornos naturales es
sin duda la principal amenaza para la diversidad biológica de la Tierra (Wilson
1994; CASAGRANDE & SANTOS-FILHO, 2019).
Las perturbaciones antropogénicas han causado varios
impactos en la biodiversidad, alterando la dinámica de los ecosistemas y
causando la pérdida de diversidad genética (ROOS, 2002). En el caso específico
de la avifauna, el alto número de especies amenazadas se explica en parte por
el hecho de que varias especies dependen de condiciones ambientales estables
para su supervivencia (REGALADO; SILVA, 1997).
Esto hace de este grupo un buen bioindicador de los
cambios ambientales, que responde rápidamente a dichos cambios y se utiliza
para monitorear los ecosistemas bajo el efecto de la acción antrópica (ANDRADE
et al., 2011). En este contexto, las aves silvestres son reconocidas como los
mejores bioindicadores de los ecosistemas terrestres, especialmente los bosques
(ANJOS, 2001). Las especies de avifauna ocupan muchos nichos forestales
ecológicos y tróficos, extendiéndose desde el suelo hasta las copas de los
árboles, lo que permite el análisis de estos entornos (ALMEIDA, 1998).
La mastofauna mediana y grande porte es
una de las comunidades más afectadas por la fragmentación del hábitat debido a
características como las grandes áreas de vida conservadas, que no es el caso
en la mayoría de los ambientes antropizados (PRADO et al., 2008). Este hecho
tiene consecuencias negativas para el mantenimiento de la biodiversidad, ya
que, además de desarrollar roles fundamentales para el equilibrio de los
ecosistemas y participar en procesos ecológicos fundamentales como el control
de la población de especies que pertenecen a su dieta y la dispersión de
semillas, los mamíferos aún actúan como indicadores biológicos que reflejan el
grado de preservación de ciertas áreas (ABREU JR., 2009; MAZZOLI, 2006).
Además, los mamíferos medianos y grandes son de gran
importancia ecológica (ALMEIDA y ALMEIDA, 1998), tanto en términos de estructuración
de toda la comunidad de mamíferos (papel desempeñado por los principales
carnívoros depredadores como los felinos), como en procesos relacionados con la
regeneración forestal, como la dispersión de semillas (PERES, 2010),
especialmente en el caso de primates frugívoros, quirópteros, ungulados, entre
otros, y la polinización, además del papel de los depredadores de semillas. Ser
capaz de actuar como indicadores de calidad de los ambientes forestales
(COUTINHO et al., 1997; CLOZATO et al., 2008).


Lindo documentário
ResponderExcluirLindo
ResponderExcluirQue lindo
ResponderExcluirMuy bien
ResponderExcluirAmooo❤❤❤
ResponderExcluirAnimais tão lindos, ameeeei
ResponderExcluirBella informacion
ResponderExcluir